viernes, 28 de mayo de 2021

Muerte….una mirada desde la cultura Selk’nam

 

Ponencia para Universidad Finis Terrae 2019 

Hema’ny Molina Vargas

"Hay que esperar lo inesperado y aceptar lo inaceptable. ¿Qué es la muerte? Si todavía no sabemos lo que es la vida, ¿cómo puede inquietarnos conocer la esencia de la muerte?" Confucio (551 a. C. - 479 a. C.) filósofo chino





La muerte (a veces referida por los eufemismos deceso, defunción, fallecimiento, óbito, expiración, perecimiento, fenecimiento, cesación) es un efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello el fin de la vida. Puede producirse por causas naturales (vejez, enfermedad, consecuencia de la cadena trófica, desastre natural) o inducidas (suicidio, homicidio, eutanasia, accidente, desastre medioambiental).

El proceso de fallecimiento, si bien está totalmente definido en algunas de sus fases desde un punto de vista neurofisiológico, bioquímico y médico, aún no es del todo comprendido en su conjunto desde el punto de vista termodinámico y neurológico, y existen discrepancias científicas al respecto.

Desde que nacemos, lo único que podemos tener seguro en la vida es que moriremos, sin embargo el cómo nos preparamos para este momento suele marcar la primera diferencia, ya que será, según nuestra cultura, el como a fin de cuentas viviremos este proceso a la hora de despedir a un ser querido que ha muerto


"Lo único que nos separa de la muerte es el tiempo".

Ernest Hemingway (1899-1961) escritor y periodista estadounidense


Es así que el sentido de la muerte no se puede concebir como un acontecimiento aislado de la espiritualidad, la fe y o la religión.

A través de la historia, podemos repasar diferentes cultos que llevan consigo la esperanza de una continuidad de la vida, apartando así de la mente la idea de que con la muerte todo termina.

En este sentido podemos decir que la muerte termina siendo sinónimo de incertidumbre y miedo, ya que sólo podemos especular con lo que sucede al ser que habita el cuerpo, una vez que lo ha dejado.

Hablar de muerte siempre se asocia con la oscuridad, con lo lúgubre, incluso con lo fantasmal. Por qué sucede esto? Tendrá que ver con las ideas pre concebidas que nos inculcan de acuerdo a nuestra cultura y religión?

Para quienes profesan la fe Cristiana debiera ser la muerte un sinónimo de vida eterna y redención, sin embargo, se empaña con el miedo pre concebido del castigo y la culpa, ya que para los Cristianos no solo existe el paraíso, premio eterno para aquellos que obran de acuerdo a las reglas del Cristianismo. También los espera el purgatorio y el infierno. Pero…tanto el paraíso como el infierno son realmente parte de la fe cristiana? O es parte del dogma de una religión creada por el ser humano como medio de control? Sea cual fuere la respuesta el resultado es uno solo, la muerte es sinónimo de miedo.

Los budistas en cambio aceptan la muerte como parte del proceso de la vida en una iteración constante, pues saben que el ser querido que muere, volverá, ya que ellos creen en la reencarnación.

Existen muchos tipos de manifestaciones y ritualidades con que se recibe a la muerte dependiendo del lugar del mundo, de la época histórica y de la cultura, pero en todas existen patrones comunes.

El dolor de perder a un ser amado, el miedo de no saber dónde vamos y la necesidad de creer que algo continúa, que no se termina.

Es por esta creencia que muchas culturas enterraban a sus muertos con provisiones, ropas y armas, para que cuando lleguen a ese lugar a donde van, puedan contar con lo básico para esa continuidad en el otro lado, tenemos ejemplos como los egipcios que enterraban a sus muertos de acuerdo a su clase social, y según ella llevaban más o menos pertenencias, llegando incluso a enterrar vivos a los súbditos del faraón, pues éste, dejaba este mundo con todas sus pertenencias.

Está claro que en las denominadas grandes civilizaciones de la historia, las clases sociales juegan un papel preponderante. Lo podemos ver hoy en día, acá muy cerca en el cementerio general que guarda de alguna manera la historia de Chile al menos desde su inauguración, un 9 de diciembre de 1821 por el entonces director supremo don Bernardo O’Higgins

Cabe señalar que en un principio, este cementerio era sólo para católicos y que luego en 1854, se creó el patio de los disidentes o protestantes.

El decreto de cementerios de 1871 estableció la sepultura sin distinción de credo en un espacio debidamente separado para los disidentes y permitió la creación de cementerios laicos con fondos fiscales o municipales que debían ser administrados por el Estado o el municipio.

El 2 de agosto de 1883, se promulgó la ley de cementerios civiles (como parte de las leyes laicas) bajo la presidencia de Domingo Santa María. Estableció la administración de los cementerios públicos por el Estado o municipio y fue retirada cualquier administración eclesiástica, la no discriminación en la sepultura de los difuntos y prohibió el entierro en los terrenos de las iglesias.

Desde entonces a nuestros días mucho se puede decir de los cementerios, ya no hay aparentemente distinción religiosa, social o

cultural, sin embargo el poder adquisitivo o el poder de endeudamiento marca la diferencia entre una sepultura en patio común, mausoleo, ya sea en un cementerio tradicional o en un Parque cementerio. Dependiendo de la capacidad de compra de la familia del muerto, éste podrá “disfrutar” de algunos árboles que le den sombra, de una pileta, de más o menos jardines, o incluso del tamaño hacia abajo del hoyo en dónde se depositará el féretro que puede ser de madera sin cepillar, o con bordes de bronce, incluso con interior de raso.

Todos estos factores nos hacen sentir que hemos hecho algo por nuestro ser amado…cumplimos, pero…qué cumplimos?

Culturalmente hablando, en nuestro país tenemos historia desde hace miles de años y aunque Chile existe hace apenas 200, los pueblos pre existentes tenían bien clara sus formas de enfrentar la vida y la muerte, de acuerdo con sus propias costumbres.

Así podemos detenernos en cada una por mucho, sin embargo estudiarlas nos llevaría toda una vida, que por cierto sería una vida llena de argumentos para ser feliz, ya que las culturas indígenas en su “vida tan simple”, a los ojos de los hombres civilizados, tienen un sentido profundo y complejo que está siempre conduciendo a la armonía con el entorno, quizás es por ello que la muerte, simplemente es parte de la vida.


No hay muerte, solo un cambio de mundos…”. Jefe Seattle – Duwamish. Líder de las tribus amerindias suquamish y duwamish en lo que ahora se conoce como el estado de Washington


Asegurar que hoy en día podemos descifrar los misterios de la espiritualidad y formas de vida de los antiguos; sería más un acto de ignorancia y soberbia que sapiencia. Desde la llegada de los colonos a América, y la intervención violenta que produjo cambios en la visión del americano en su forma de ver,

vivir y reaccionar frente a este invasor que llegó para quedarse, y que con él trajo toda una nueva forma de ver la vida, y por lo tanto una nueva forma de ver la muerte. La culpa y el miedo llegaron para quedarse.

La asimilación y mestizaje a través de los años desde la llegada del colono a América comenzó con la evangelización, con ella, cambios en las costumbres de los pueblos, los que se fueron adaptando y adoptando nuevas formas de camuflar sus prácticas ancestrales, primeros con esta nueva forma de creer en un Dios que castiga al pecador.

Estas nuevas manifestaciones religiosas se transformaron en tradiciones, y folclore. Incluso llamativos medios de fomentar el turismo.

Tierra del Fuego en cambio tuvo una intervención tardía, la colonización de este vasto territorio sucedió amparado bajo los gobiernos de Chile y Argentina, y no fue hasta la llegada de los misioneros que empezó el trabajo de evangelización. Cabe destacar que la primera intervención fue la Anglicana de Thomas Bridges. Más tarde la llegada de la iglesia salesiana, con sus misiones “ San Rafael” “ Del Buen Pastor” ambas en isla Dawson y “La Candelaria” en rio Grande, Argentina marcarían para siempre un antes y un después en la vida espiritual de la gente de la zona Mucho se ha escrito de nuestro Pueblo, somos una cultura ampliamente documentada y registrada, y sin embargo teniendo tantos documentos, hoy en día nuestra cultura, cosmovisión e historia siguen siendo un enigma. La violencia que marcó nuestra historia, y el poco tiempo que tardó en asentarse el colono, fueron factores que impidieron tener una transición paulatina para los habitantes de toda la zona (Selk’nam, Haus, Yaganes, Kawesqar y Aonikenk)

No quedaron muchas fuentes propias para traspasar recuerdos y oralidad, pero es un hecho que quedaron, y aunque cada uno de estos pueblos, tenían costumbres y formas de vida distintas, coexistían en un espacio vecino y existían similitudes en aspectos de la vida.

Lamentablemente todos los registros existentes tienen en ellos la parcialidad de quien escribió, es por ello que para tener una idea hay que estudiarlos a todos, pero aun así podemos entender que desde atrás en la línea del tiempo, hay muchas versiones basadas en los primeros que solo fueron re contadas y re interpretadas según la visión personal de quien la escribió.

La forma de vida, la espiritualidad y las “ritualidades” están descritas, pero se interpretan desde una visión cristiana, el verdadero sentido es algo que nadie puede explicar, pues no hubo tiempo, no le dieron tiempo a mi pueblo para que pudiera expresarse o adaptarse….pero de todas las versiones escritas y de todas las interpretaciones, quienes tenemos la línea sanguínea y algunos chispazos de recuerdos re transmitidos desde los abuelos, podemos entender algunas costumbres familiares que podrían pasar casi desapercibidas

Entonces, vamos a revisar algunas costumbres pero a su vez intentare hacer paralelos con lo que podríamos decir se hereda sin conciencia de ello. Y voy a basar las costumbres antiguas en los registros de Carlos Gallardo

Para el Selk’nam u Ona la muerte es inevitable, no existe forma alguna de evadirla y es por ello que la acepta con estoicidad.

Cuando muere algún miembro del clan, deja fluir toda su pena sin tapujos, llora y grita, incluso se puede tirar al suelo para llorar su pena

Esto es más o menos estruendoso dependiendo si el muerto es un hombre o mujer admirado y respetado en la tribu

Si es un hijo el muerto, sus padres son los que más gritan, acompañándolos en un tono algo menor los demás parientes.

Las viudas ponen de manifiesto su dolor con gritos y llantos, se arañan y cortan las carnes con pedazos de vidrio o de hueso, dándose tajos en los senos y brazos, causándose a veces heridas de medio centímetro de profundidad.

Estas mismas manifestaciones de dolor se ven cuando hay un enfermo grave.

Es importante aclarar que todo el dolor que se expresa, es por la despedida de un ser querido y no una demostración para ganar algún tipo de favor del muerto.

Los groenlandeses, los comanches, los australianos, los tongas, tienen la misma costumbre de herirse en ocasiones análogas y hasta de mutilarse en algunos casos, pero donde la semejanza es mayor es

con los tasmanios a quienes vemos usar conchas y piedras para desgarrarse las carnes como muestra de cariño hacia los muertos. Los onas llegan hasta tajearse por la muerte de un amigo.

Las manifestaciones de dolor son siempre mayores cuando se trata de un varón. Así es que los llantos, gritos y demás demostraciones adquieren mayor importancia si el muerto es el padre, esposo, hijo, hermano o amigo, que si se trata de una madre, esposa, hermana, hija o amiga.

Entre los onas no se tiene la costumbre de algunos salvajes que cantan en honor a sus muertos, antes de ser enterrados, ni se hacen sacrificios de ninguna clase, ni hay oraciones, ni se relatan sus proezas.

Según los onas, una vez muerto el animal o la planta van desapareciendo poco a poco hasta que se vuelven nada. En cuanto al hombre dicen que su espíritu llamado MEHN sabe lo que pasa en la tierra, pero que no puede tomar participación alguna en las cosas mundanas. Llegan hasta decir que los truenos sordos, lejanos, son la voz de tal o cuál shamán ya muerto.

Para demostrar que están de luto, los indios, indias y niños se cortan el pelo del centro de la cabeza dejando una corona alrededor de esta, y se pintan la cabeza, la cara y el cuello con pintura bien colorada.

Esta pintura se usa generalmente unos seis meses, pero a veces se encuentran indios que a los dos años aún llevan luto. Entre los indios del norte tienen la costumbre de hacerse con pintura negra rayas y puntos en la frente, pómulos y carillos.

Apenas fallece alguno, se le envuelve bien y por completo en su propia capa (owle) colocándole algunos palos a lo largo del cuerpo para conseguir que quede bien derecho; luego se liga cuidadosamente con lonjas de cuero de lobo o guanaco, teniendo cuidado de que se distinga bien la forma de la cabeza. Nada puede dar una idea de la algarabía que se forma durante este acto de vestir al muerto.

Si la muerte ha acaecido de noche el entierro se hace al otro día por la mañana, y si de día, la operación se efectúa poco después de haber expirado. Generalmente la sepultura del Ona es nuestra madre

común, la tierra, pero como excepciones pueden citarse casos de haber sido depositado el cuerpo del difunto en alguna caverna y hasta dentro del tronco hueco de un árbol, según vine a saberlo durante mi estadía en la isla Dawson, donde fue hallado un cadáver envuelto en su capa, bien ligado y conservado en el interior de un precioso ejemplar de la flora fueguina. Lo que si podemos asegurar es que jamás se quema a los muertos.

No puede decirse que entierran muy bien a sus muertos, porque muchas veces sólo los cubren con palos y piedras, y en algunos casos llegan hasta ponerlos al pie de una barranquilla, y luego hacen que caiga la tierra sobre el cadáver, hasta cubrirlo completamente. Cuando cavan sepultura, lo hacen con palos y piedras cortantes. Lo que si siempre tratan de disimular bien el sitio en que entierran un muerto y lo consiguen de tal modo que pasando algún tiempo, es sumamente difícil reconocer el lugar en que se halla depositado el cadáver, cosa que no dicen por nada del mundo.

Todo lo que era de uso del muerto se destroza y se quema, menos los perros.

Si bien no saben lo que se hace el muerto, no creen que emprenda un viaje y en consecuencia no le ponen provisiones al lado, ni armas, ni ropas.

A pesar de las precauciones tomadas no siempre queda el cuerpo bien enterrado y entonces los zorros lo destapan y se lo comen. De ahí que el que haya visto esto jamás coma carne de este animal.

Cuando falta al cuerpo el calor que le da la vida, aumenta y a veces recién comienza el respeto del hombre por sus semejantes dignos de ser respetados. Y este respeto perdura aun cuando hayan desaparecido las carnes que daban forma, los músculos que daban fuerza, los ojos que miraban, la lengua que modulaba palabras, es decir, todo lo que en vida podía hacer temible al hombre. Y así es como vemos que los huesos de los muertos son respetados y hasta temidos, a tal punto que si accidentalmente el ona toca un hueso humano, se lavará las manos, las refregará con tierra y hará todo

cuánto pueda para adquirir el convencimiento de que ha desaparecido hasta el último vestigio de contacto o de olor. Llega su respeto o temor a los muertos al extremo de que evita pasar por un sitio en que haya perecido alguna persona.

A pesar de lo expuesto, entre ellos no existe el culto de los antepasados, que sería la consecuencia lógica y natural del respeto que profesan a sus muertos. El Ona indudablemente teme al muerto, temor que vemos generalizado entre todos los pueblos originarios del mundo, pero no exterioriza este temor, el respeto o el cariño en la forma que lo hacen en otras partes que llegan hasta considerar sagrado el sitio en que se entierra a un jefe, como entre los tongas o entre los neozelandeses en que se declara Tabu al lugar donde se le entierra.

Los Onas más bien siguen, en cierto modo, la práctica de los antiguos veddahs trogloditas que abandonan al muerto el sitio en que sus restos descansaban, y ellos iban a vivir a otra caverna.

Los sobrevivientes se apartan respetuosamente del sitio en que entierran a uno de los suyos y si su vida nómada los lleva de nuevo a tener que pasar cerca de ese mismo sitio, darán un rodeo tratando de alejarse de él.

Cuando una tribu se ve obligada a acampar cerca del lugar en que se encuentra enterrado uno de los suyos, los parientes y amigos pasan toda la noche cantando en recuerdo del muerto. Este canto es monótono e impregnado de melancolía.

Las grandes manifestaciones de cariño, de dolor y hasta de simple recuerdo, son solo hechas a los hombres que han sido merecedores de amor y respeto. Es curiosa esta costumbre, pues sabemos que nada de ello sucede en presencia del muerto, ni con ello se busca o espera beneficio alguno.

Refiriéndome los parientes del muerto diré que para ellos no hay palabras de consuelo, ese formulismo que vemos tan generalizado entre los pueblos civilizados.

La viuda es ayudada por sus parientes, quienes le suministran la carne que necesita para su alimentación y la de sus hijos, hasta que después de guardar luto por algún tiempo es tomada por esposa, llegando a veces a convertirse en mujer del matador de su esposo, si ha muerto en pelea.

De esta forma podemos hacernos a la idea de cómo era antiguamente el paso efímero entre la vida y la muerte para los selk’nam, sin embargo y al igual que todos los pueblos originarios, todo esto se conserva como parte de una historia que se intenta mantener en a memoria como parte de una identidad, es parte de nuestras culturas, pero que hoy en día no se puede replicar, ya que habitamos enmarcados en leyes que se dictan en forma arbitraria, sin tener en cuenta los aspectos culturales e identitarios de cada pueblo pre existente.

Las ritualidades han ido teniendo adaptaciones y los entierros solo se puedes realizar de acuerdo a lo legal….en un cementerio municipal, o

un parque cementerio, en donde se cumplen con todas las costumbres chilenas, pero escasamente dejan el tiempo o los espacios para cumplir con las costumbres y ritualidades ancestrales…la paradoja es que el chileno quiere saber, quiere poseer el conocimiento pero escasamente acepta vivirlo.

La muerte como experiencia personal es solo una parte de la vida, la identidad es algo que a veces parece ser forjada, pero que pasa con esas pequeñas partes de tu vida que no obedecen a formación sino a instinto??

Cada niño, niña, joven o adultos que lograron sobrevivir, pasó a ser más que un chileno, un fantasma viviente del pasado que no quería desaparecer, pero que la gente fue incapaz de ve.

Vivir la identidad sin conocer tu propia cultura es algo difícil de imaginar, pero más difícil de creer es que muchas familias Selk’nam

teniendo conciencia de ser Selk’nam y sin conocimientos de la cultura, la vivieron sin saberlo siquiera.

Es el caso de mi propia familia, que de alguna manera ha mantenido aspectos culturales en forma espontánea, producto de la imitación o continuidad de costumbres que nunca supimos eran Selk’nam, hasta ahora.

Al tener 12 años mi abuela materna enfermó gravemente, sabíamos que era tiempo de despedirla.

El último día, aquel negro día en que sacaron a mi abuela de la casa para llevarla a la clínica a morir, mi abuelo salió al patio y se abrazó al manzano…gritó y lloró como nunca lo había visto en mi corta vida. Todo el silencio que vi en él, toda la poca comunicación y la pasividad que él siempre desprendía se quebró e irrumpió en gritos y "sacudones" contra el manzano para luego abrazarse a él llorando.

No sé si el resto vio lo que yo vi, ya que todos en casa lloraban, extrañamente yo no…sólo me quedé observando el panorama y quizás mis 12 años no me permitieron entender en ese momento lo que significaba la muerte.

Fue la única vez que vi llorar de esa manera a mi abuelo.

Cuando llegó el cajón con el cuerpo de mi abuela, miraba a mi abuelo sentado entre la gente, o parado en el marco de la puerta distante, callado, había vuelto a su silencio habitual.

Camino del cementerio fue distinto, no tuve ocasión ni iniciativa para seguir paso a paso lo que hizo, pero no lo recuerdo alrededor del entierro, se desapareció de pronto sin que nadie supiera dónde estaba.

Recuerdo después la algarabía que hubo en mi familia porque todos lo querían linchar, ya que él se había ido a su casa y se había puesto a sacar, botar, y regalar todas las pertenencias de mi abuela. Recuerdo el dolor de mi madre, de mi tía…de mis hermanos mayores que sin duda sentían más que yo la perdida de los recuerdos de la abuela, ya que ellos entendían más que yo lo que sucedía.

Recuerdo que sin entender la profundidad de los acontecimientos sume mi sentir apoyando a mi madre que lloraba desconsolada, y no sabía exactamente que apoyaba , pero sume el enfado en contra del abuelo.

Ya de adulta, muchos años después se abrió ante mi la posibilidad de acceder a libros documentos e historias que me hicieron entender.

Al principio sentí culpa, pero luego entendí que todos somos víctimas de víctimas.

Curiosamente y frente a todos estos acontecimientos caí en el detalle…mi abuela fue enterrada y a excepción de mi madre, pronto nadie más acudió al cementerio, Cuando mi abuelo falleció se repitió el patrón sin que nadie dijera o hiciera algo para cambiarlo. Todas sus pertenencias fueron borradas y al igual que la abuela, fue enterrado en patio común sin que se mantuviera en el tiempo.

Nuevamente con los años mis hermanos y yo repetimos en silencio esta costumbre o tradición que era muy nuestra, nuestros padres al partir fueron llorados, amargamente, enterrados, y les dejamos ser parte del infinito, quizás sean una estrella más en el cielo, quizás son parte de la naturaleza, no lo sé. Pero si estoy segura que ahora que tengo conciencia, que se el por qué, quiero que mis hijos continúen con esta forma de dejar partir a los muertos cuando sea mi turno.


Poema de Lola Kiepja (1876-1966).

Estoy aquí cantando;

El viento me lleva

Estoy siguiendo las pisadas de

aquellos que se fueron.

Se me ha permitido venir a la

montaña del poder.

He llegado a la gran cordillera

del cielo.

Camino hacia la gran casa del cielo.

El poder de aquellos que se

fueron viene a mí.

Yo entro en la casa de la gran

cordillera del cielo.

Los del infinito me han hablado.

miércoles, 14 de abril de 2021

Clasificación de roles en la sociedad Selk'nam.

 La humilde visión de una mujer Selk'nam en la actualidad


Las definiciones de estas palabras pueden ser interpretadas de diferentes maneras y según el pensamiento crítico de quien busque un enfoque para aplicarlas a su realidad.

Para mi, son conceptos nuevos e insertados por un colonialismo forzado y prepotente.

Nada ha cambiado para nosotros (Pueblos originarios) que seguimos siendo presa fácil para las nuevas tendencias de apoyo, de estudio y de inserción social desde la hipocresía de muchos que lo único que quieren es encontrar un nuevo camino a la salvación espiritual, como si en ellos mismos no hubiesen espíritus en sus antepasados que los salven. O quizás obedece a la conciencia de saber que sus propios antepasados no los pueden salvar porque ellos fueron quienes los pusieron en este futuro triste, decadente, lúgubre e incierto con sus avaricias e inconsciencia sobre el verdadero valor del respeto por el otro y la naturaleza

A portas de la conmemoración del paso de Magallanes por Ateleli, o estrecho…y en medio de una denominada pandemia por covid-19, resulta algo complejo centrarse sólo en una visión personal, ya que lo personal en este momento es lo universal.

Los primeros en estudiar a los seres extraños y definidos como animales sin alma por Darwin, nunca imaginaron que alguna vez se levantaran los espíritus de los antepasados clamando algo de justicia. Fuimos presas fáciles porque frente al plomo, nuestras flechas no tenían opciones.

Ni siquiera nos dijeron que nos traían el progreso, nos sacaron para instalarlo y nunca se ocuparon de saber si queríamos, si estábamos o realmente habíamos desaparecido.

Sin importar el derecho sanguíneo, Anne Chapman cerró toda posibilidad a los hijos del mestizaje. Nosotros sabemos que no hubo un último y que las versiones de una antropóloga o varios que han intentado interpretar una cultura milenaria y definirla bajo sus propios parámetros en un par de libros, no basta.

La clasificación innecesaria según nuestra cultura, la trajeron los académicos, científicos, escritores, progresistas y curiosos que a través de los años y según sus propios intereses, han intentado convertirse en referentes de nuestra cultura,  todos estudian y aprenden de los mismos libros, todos dan interpretaciones distintas, todos quieren dar un enfoque personalizado y demostrar que saben más que el resto

No, no era necesaria la clasificación porque en la vida cotidiana del Selk’nam, habían roles que cumplir y se hacía respetando el equilibrio natural. “ no tomes todos los frutos de la rama, deja para que se alimenten las aves, permite que caigan al suelo y nazca un nuevo árbol que de frutos para asegurar el alimento futuro”

No éramos un pueblo ni ideal, ni romántico como siempre nos quieren ver, éramos personas con una vida simple en la que la sobrevivencia dependía de la unidad y de la complicidad familiar, la mujer era tan importante como el hombre, los ancianos eran imprescindibles para la educación de la prole, y los niños eran el tesoro del futuro.

Sin duda alguna, el reinado indiscutible,lo tenía en su poder la naturaleza misma de la que todo el resto dependía.

 

jueves, 18 de febrero de 2021

MANOS / CHENKAR


 Un poema del libro MADRE TIERRA 

Primera edición: Ediciones Del Taller, Santiago-Chile 2010

Segunda edición: Ediciones Mis Escritos, Buenos Aires- Argentina 2012

Derechos reservados.

miércoles, 28 de octubre de 2020

CORAZÓN DE TURBA / HOL-HOL TOL

 




Mucho se dice de la conservación, la biodiversidad, la sostenibilidad y otros bellos conceptos a veces inalcanzables para quienes viven el día a día sin entender sus significados

Antes, mis mayores, mis ancestros no hablaban de biodiversidad, ni de conservación, ni de defender el medio ambiente, para ellos todo lo que se habla hoy en día sería incomprensible.

Ellos vivían desde la comunión con todo ese entorno que hoy se dice está en extrema vulnerabilidad. Ellos eran parte del paisaje, y así lo entendían. Es por esta razón que jamás tomaban de la naturaleza lo que en realidad no se necesitaba, no se acumulaban cosas ni se guardaba para el futuro, porque la Madre Tierra siempre proveía lo que era necesario para la vida, en el momento y lugar que se requería.

El hombre solo cazaba para alimentarse y vestirse, jamás para acumular pieles en señal de riqueza, tampoco sacaba todos los frutos de un árbol, porque debía dejar que las aves y animales del bosque se alimenten así mismo ellos dejaban que los frutos restantes maduren y caigan al suelo para que vuelvan a germinar, de esa manera de aseguraba el alimento para el futuro, dejando que la naturaleza siga su normal flujo, los antiguos lo sabían y respetaban cada estación, cada ciclo y cada proceso.

Hoy en día la simpleza de lo cotidiano ya no tiene importancia, la sabiduría del que vive en el territorio, que convive con el viento, con la nieve y con la historia parece ser invisible a los ojos y conciencia del mundo, pues la arrogancia del ser humano nos ha llevado a la multi clasificación, con términos rebuscados y poco prácticos que el grueso de la población poco o nada entiende, es así como las personas se alejan de grandes cruzadas y campañas porque no entienden la verdadera dimensión de lo que se quiere explicar y no se sienten parte del problema.




La muerte no debería tener tantas formas de citarla evadiendo su significado, porque si entendemos la dimensión de la muerte, entonces valoraremos la dimensión de lo que significa en realidad la vida, sobre todo cuando está ahí ante nuestros ojos y aun así no la vemos

Cuando conocí las turberas, no le di la importancia que merecían, era un término que asocié con otras cosas, pero cuando me di cuenta que estaba relacionado a los humedales, literalmente pare las antenas, y me dedique a buscar información.

Nací en la ciudad de Valdivia y los humedales que allí existen son impresionantes, maravillosos, llenos de vida, y siempre están en peligro amenazadas por la avaricia e ignorancia de algunos inescrupulosos. Desde que tengo uso de razón que ha sido así.

Sólo cuando entendí que estaba frente a un pariente cercano y casi mellizo del humedal empecé a abrir mis ojos, mi mente y mi corazón.

Fue tal el impacto que recibí en mi ser, que sentí la necesidad de conocerlas, de acariciarlas y de hablar con ellas y contarle a todos lo que mi corazón escuchó.

Me di cuenta que poco o nada se sabe de las turberas y toda la problemática existente y las consecuencias que su destrucción podrían afectar al planeta. La gente común, la que va de compras al supermercado, la que pasa su vida trabajando para vivir, esa que paga impuestos y que nunca se cuestiona lo que la televisión dice, esas personas no saben nada de las turberas, es más, algunas ni siquiera conocen el término o no saben en dónde están, son como yo hace algún tiempo atrás.

Hablar de las turberas es más que hablar de la sabiduría de la madre naturaleza, ellas, como parte casi imperceptible en los paisajes románticos, esconden todo un mundo y su propio sistema para dar equilibrio al ecosistema, ellas se alimentan literalmente de lo que nosotros morimos, carbono…entre otras substancias es así como la comparo con un hígado gigante en este bello cuerpo del ser más grandioso que conozco, nuestro planeta.



Quizás uno de los desafíos más grandes que he aceptado, fue ir a representar a mi pueblo a la Minga Cop 25, en Madrid España el año 2019. Allí los representantes de pueblos originarios de diversas partes del mundo llegaron a exponer sus problemáticas medioambientales y pude darme cuenta que se habla poco o casi nada de las turberas que existen en el mundo. En mi mundo, son las de Tierra del Fuego las que cautivan mi corazón, pero todas, absolutamente todas merecen ser conocidas y protegidas.

¿Cómo explicarlo en forma simple? La turbera es un tipo de humedal donde se acumula la turba una vez que se muere y la turba no es otra cosa que la acumulación de materia orgánica vegetal en el proceso de descomposición a través de los años (miles de años), ellos, en una danza invisible entre varios componentes se convierten en cazadores de carbono, manteniendo la biodiversidad, también almacenan grandes cantidades de agua dulce y lo que no es menor, conservan la materia tanto tiempo que se convierten también en grandes protectores de patrimonios arqueológicos, son algo así como museos vivientes de los que no debiéramos sacar nada, ellos nos hablan del pasado y protegen el ecosistema para el futuro ,además, son el hábitat de innumerables especies de flora y fauna.

La explotación de las turberas constituyen un gran peligro en el ecosistema, y la biodiversidad para las generaciones futuras, lamentablemente y desde hace mucho tiempo, éstas se están viendo seriamente dañadas por la acción del hombre. La turba se usa para sistemas de purificación de agua, también en el negocio de tierra como abono, y lo que es peor, se están concesionando para la minería y su extracción de agua.

 

¿Cuál sería el punto?, dejar de ver a las turberas como un bien comercial que produce riquezas sería una solución pero ya es tarde para eso, el ser humano no olvida un punto definido cuando de por medio está la posibilidad de enriquecerse.

La verdad es que debieran existir políticas para la defensa de las turberas, que regulen su utilización responsable en procesos tanto productivos como extractivos, ya que evitar que las exploten es casi imposible.

A esto debiéramos sumar la información cercana y efectiva, un acercamiento entre los profesionales que estudian largos años y que entienden estos procesos desde la ciencia, tendrían que encontrar la forma de explicarlo en un idioma claro, sencillo y efectivo, para que esa dueña de casa que va al mercado y vea esas plantas hermosas con un rótulo que dice que tiene tierra de turbera, entienda que si la compra está avalando un negocio que literalmente mata a pausa al planeta.

Un ser humano que no tiene hígado muere, un ser humano con los riñones enfermos muere….el planeta sin turberas, sin humedales y sin humanos conscientes correrá el mismo destino, y con él nosotros, como seres vivientes y parte del ecosistema



Mi corazón hoy late más fuerte, porque estoy consciente que desde hoy será todo diferente, ya no miraré el paisaje con los mismos ojos, ya no será solo un bello paraje para tomar fotos o para plasmar en un óleo… o en un poema, desde hoy el latido de mi corazón estará sincronizado con el de las turberas porque mientras mantengamos los latidos fuertes, tenemos la esperanza de seguir con vida por muchas generaciones.

 

Hemany

Junio 2020

viernes, 23 de octubre de 2020

UNA TESIS AUTODECLARADA INVIABLE, QUE TERMINA EN UNA TITULACIÓN DESTACADA POR ÉTICA.

 

Cuando los valores y la ética están por encima de los logros personales, los resultados son sorprendentes¡¡¡



Les presento a Gabriel y Roberta, quienes teniendo su tesis lista, y ya preparándose para su defensa de título, nos conocieron y se dieron cuenta que no estamos extintos como ellos creían.


La primera duda fue, si debían o no contactarnos, ya que ello podría cambiar el destino de un trabajo al que dedicaron mucho tiempo y esfuerzo.

Cuando recibí el mensaje de Gabriel solicitando una reunión para consultar sobre su tesis, lo atendí con la misma dedicación y atención que a todos quienes nos buscan.

Esta vez sería distinto, Gabriel intentó darnos a conocer que su trabajo estaba enmarcado en el respeto, pero al final de la conversación sabía que su trabajo, qdiseño de vestuario inspirado en el Hain, y los espíritus, no era para nosotros un homenaje, ni una razón de orgullo, muy por el contrario, Gabriel entendió que estaban trastocando la espiritualidad de un grupo humano, que hoy en día reivindica su derecho a existir.

Nos despedimos dejando, por mi parte en claro, que nosotros no damos ni quitamos permiso para trabajar inspirados en nuestro pueblo y cultura, sin embargo abogamos a la consciencia, a la empatia y el sentido común, confiamos en nuestros esfuerzos de re-educar sobre nuestra cultura y existencia para que los trabajos se realicen desde otra perspectivas, con una mirada de vida integrada, y por sobre todo que no se utilicen nuestros espíritus ni espiritualidad como un bien de consumo o un producto comercializable. Agradecí en nombre de la comunidad y de quienes trabajamos en la corporación por la deferencia de haber preguntado nuestro parecer, nuestra visión y sentir, y por supuesto, Gabriel se despidió muy acongojado porque estaba en la más dura disyuntiva y tenía que traspasar la información a su compañera de tesis, y juntos tomar una decisión.

Por mi parte, le deseé éxito y que los ancestros lo iluminen.

El día 17 de septiembre me llega un mensaje a través del whatsapp, “ Titulado al fin” con una grabación de voz  (audio de la defensa) en donde destaco textual desde las voces de Gabriel y Roberta  la parte final de su defensa.

“Finalmente pudimos llegar a la conclusión de nuestro trabajo, de que este fue un pueblo bastante vulnerado desde sus orígenes, tanto desde la caza de ellos, del pago por oreja y extremidades de lo Selk’nam, la evangelización que los llevó también a un exterminio posterior de acuerdo a las enfermedades, ya que no tenían un sistema inmune que pudiera contrarrestar eso y todos los aspecto detrás políticos, que conlleva todo lo que hoy en día encierra la vulnerabilidad a este pueblo originario, como bien dice Roberta tuvimos la posibilidad de hablar sobre este proyecto con la presidenta, la Sra Hema’ny y ella nos comentó que a su juicio esto no era viable no le parecía correcto y bajo estas circunstancias nos vemos hoy día limitados a realizar cualquier tipo de vestuario y tomar estos referentes e inspirarnos en ellos por creerlos extintos, sin entender que esta cultura si existe, que si ha sido vulnerada en un país en donde hoy día los llamamos nuestros pueblos originarios cuando Chile tiene 200 años y ellos existieron hace 9.000 años atrás, esperamos que bajo todo esto, que esto se regularice para que podamos mostrar desde la vereda del diseño de vestuario, otras facetas, pero darnos cuenta que tenemos mucho que aprender hoy día sobre ellos desde la verdad y desde su existencia. Finalmente todo este camino nos lleva a preguntarnos algo muy importante hoy se habla de nuestros pueblos originarios de sus símbolos, de sus aspectos, de sus aspectos espirituales y ancestrales signos, colores y todo lo que se les reconoce como su cultura hoy día la pregunta para nosotros es: ¿cuál es la cultura de Chile?

de la conversación con Hema'ny concluimos que la inviabilidad del proyecto no esta directamente relacionada con esto de que ellos eran considerados extintos y ahora están luchando por ser considerados una cultura vigente sino que esta directamente relacionada con el echo de que para ellos, esta simbología tiene un carácter espiritual sagrado por lo que y a pesar que hicimos todos los esfuerzos posibles para que esto fuera de manera respetuosa y siempre con la idea de que esto era un rescate cultural ella nos dio a entender que  la utilización de estos elementos caía de todas maneras en la apropiación cultural sobretodo por como el estado chileno ha sido con ellos históricamente 

Sentimos que cada vez tenemos la posibilidad de hablar con personas que tienen ganas de hacer esto con real sentido y que logran entender desde dentro finalmente lo que pasa de esta manera nosotros junto con Roberta queremos transformarnos en garantes de que vamos a seguir sembrando la verdad sobre este pueblo originario.

Muchas gracias”

 

Debo destacar que esta reproducción de parte de la defensa, la realizo con el permiso de los involucrados, sintiendo que son un digno ejemplo a seguir, y convencida que el trabajo de años tiene recompensa cuando se basa en la verdad y en los valores.

A pesar  que ellos mismos declararon al final de la presentación inviable su propia colección de diseño, me emocioné al saber que se titularon con la admiración de sus profesores, quienes destacaron la ética impecable de sus propias conclusiones, convirtiéndose a mi juicio en un ejemplo digno de destacar. Empieza a calar en el corazón de quienes nos conocen el verdadero sentido de nuestra existencia y espiritualidad.

Mis respetos a la valentía de estos dos jóvenes diseñadores que priorizaron sus valores, y el respeto a nuestro pueblo al que declaran admirar.

Creo que no existen palabras para expresarles mi admiración y mis mejores deseos de éxito en sus proyectos futuros.

Más profesionales comprometidos con sus valores y con el sentido de justicia y ética a toda prueba necesitamos en esta sociedad.



Yatayken kar Gabriel y Roberta¡¡¡¡






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